La categoría de snacks picantes en Venezuela ya tenía jugadores fuertes. Lanzar Doritos Dinamita no podía ser un movimiento más, tenía que ser una detonación. El insight fue claro: en Venezuela hay emociones que no se cuentan, se sienten, y ninguna es tan colectiva e intensa como el clásico de béisbol. Ese mismo fuego emocional era el reflejo del sabor explosivo de Doritos Dinamita. Por eso, en pleno inning 6, apagamos el estadio y encendimos una experiencia nunca antes vista: pantallas, filtros interactivos, sampleo masivo y miles de fanáticos viviendo el producto en todos los sentidos. El resultado: millones de personas alcanzadas, interacciones que superaron lo esperado y un lanzamiento que trascendió la publicidad para convertirse en recuerdo cultural.
